jueves, 9 de junio de 2016

la bruja, la mujer, la incomprendida

¡ay! dígame, dígame, dígame usted
¿cuántas criaturitas se ha chupado usted?
ninguna ninguna, ninguna no sé
yo ando en pretensiones de chuparme a usted....

"la bruja" son jarocho
Es difícil encontrarse una buena película de terror en estos tiempos, la mayoría de las producciones actuales se limitan a reproducir ad nauseam recursos tan ensayados que resultan predecibles y rebajan la calidad de la historia: desde la quietud ultrajada por sonidos agudos a niveles nocivos para el oído humano, el respirar agitado o los latidos acelerados de un corazón, tomas meramente subjetivas, hasta elementos que ofenden el buen criterio del espectador como la utilización de muñecos o seres con grotescos rostros o el abuso de sangre y gritos desesperados. En general el género del terror, que históricamente padece de una mala reputación entre los cinéfilos, atiende a la exaltación de los sentidos de los espectadores y jugar con su conciencia y la búsqueda de estos fines lo ha orillado a la generación de producciones mediocres que causan arrepentimiento cuando se ha invertido dinero para verlas. por lo que encontrarse con una propuesta que rompa los esquemas de su género y además tenga la suficiente calidad para generar fascinación y controversia lleva a ver una luz en el horizonte. Este es el caso que, me generó en lo particular,  "The witch" película rodada en 2015 con un irrisorio presupuesto de $3 millones de dólares liderado por un joven y novato director quien con su trabajo se evidencia como promesa (y esperanza) de la cinematografía.
Es de mi gusto ver películas del género de terror sobre todo cuando no quiero pensar mucho y busco algún título del que no espero obtener más que dos horas añadidas a mi reloj al haberlo concluido, de tal suerte que es mi placer culposo ver películas de bajo presupuesto o baja calidad como "the evil dead" o "hellraiser" por lo cual me siento presugestionado a no encontrarme con alguna sorpresa, un terror real o al menos un sobresalto. La última vez que esto ocurrió fue cuando vi "rosemary's baby" de Roman Polanski hace algún tiempo y me hizo comprender que el terror es más que recursos repetidos o sustos repentinos, rememorando la sensación de angustia e incomodidad causada por algunos de los relatos de Edgar Allan Poe (no es mi intención definir o acotar qué es el terror porque ese no es el fin de esta entrada {si alguien sabe cuál, favor de decírmelo}).
Volviendo con "La bruja" es impresionante: con una fotografía más que buena que nos regala cuadros que podrían pasar por verdaderas obras de arte, la calidad y el cuidado en los detalles se transpola a otras categorías: diálogos que son ingrediente fundamental para la continua sensación de angustia (en los que por cierto cuidaron hasta el detalle de los modismos y gramática inglesa que se utilizaba por las fechas de los eventos), actuaciones MAGISTRALES, y así debo de decirlo: en mayúsculas, sobre todo por parte de los menores que intervienen en la película y giros de historia que sencillamente no se ven venir por el simple hecho de estar uno ensimismado con el momento en la pantalla.
al finalizar la película no tuve más que decir que "la bruja" es una muy buena película... y sin embargo no quedé tranquilo, y  es por eso que comencé a darle vueltas a ese término y es por eso que decidí comenzar esta entrada.
La película se sitúa a mediados del siglo XVII en los Estados Unidos, una época convulsionada en guerras, conquistas, expansiones y destinos manifiestos; una época donde la política y la religión rigen la vida de los colonos ingleses en América y donde ellas (política y religión) se sirven la una de la otra para lograr sus fines, someter voluntades y aprehender mentes. Apenas mencioné que el grueso de las tensiones en la película no son por eventos sobrenaturales sino por los diálogos cargados de religiosidad y es esta y la fe del Dios que persigue los que mantienen en jaque a los personajes de la trama; así pues tenemos por un lado una serie de eventos desconocidos e incomprensibles por las personas y por otro una divinidad -desconocida e incomprensible también- que provocan el terror en una pequeña familia de colonos granjeros, recién llegados a tierras americanas.
Es en este mismo contexto triangulado por ignorancia, opresión y fe exacerbada en el que, por esas mismas fechas y por esos mismos lugares se desencadenarían una serie de vergonzosos eventos que quedarían para la posteridad con el nombre de "los juicios de Salem". En ellos se acuñaría el concepto de "cacería de brujas" para designar la persecusión  inquisitorial de personas por alguna causa determinada, en el caso del poblado de salem a un grupo de mujeres (y a unos cuantos hombres) por ser acusados de brujería y pacto con el demonio. ahora: tales acusaciones eran infundadas y no se procuraba la develación de sus elementos, lo que convirtió a los jucios en una serie de chismes, algunos movidos por el miedo, otros por intrigas, con fatídicos resultados.
y aun con todo lo dicho sigo sin comprender qué es ser bruja.
Hace algunos años leí un libro "la dama de negro" si mal no recuerdo. un texto mexicano donde refiere a la bruja como institución y hace mención de distintas mujeres a través del tiempo que en su sociedad han sido temidas, aborrecidas, respetadas y, cuando es posible, perseguidas. Así tenemos a unas mujeres mexicas consideradas brujas por hacer amuletos para la buena fortuna en batalla, codiciados por los guerreros y fabricados con fetos humanos; a "la llorona", mujer en pena que llora la muerte de sus hijos, producto sincrético del colonialismo español y del indigenismo local, otro rotro de "lo femenino" rostro alrterno, quizá, de la virgen de Guadalupe; o a la mulata de córdoba: mitad española, mitad negra que en Veracruz hizo (y sigue haciendo, pues desaparece y aparece a voluntad en distintas épocas, incluso en varios lugares a la vez) temblar a los veracruzanos con su poder de alterar el clima o maravillarlos con sus dones de curación y conocimientos de herbolaria -quizá tomando como base esta leyenda y otras más de esa región, los nativos de ese estado mexicano tienen en la bruja un elemento recurrente de su folklore, el cual serviría de base para componer la canción al inicio citada donde la bruja, más allá de lo sobrenatural, temible o desconocido, es la mujer cercana, la que se entrega, la que comparte el lecho pero no la vida. En este caso la bruja es la personificación de los deseos del hombre, de sus pulsiones sexuales y el objetivo encontrado por la noche que sale a buscarla (llevando dándole al término "cacería de brujas" otro nivel)- ; o más recientemente  a la dama de negro. En la Europa medieval una mujer acusada de pacto con el demonio era repudiada y condenada a vivir en el bosque, lejos de la protección de la sociedad, a merced del tiempo, las fieras, o de delincuentes y forajidos, desprotegida ante la naturaleza y la naturaleza humana. no era condenada a la muerte porque eso traería mala suerte a su ejecutor o al pueblo completo. En la película se ve a una mujer vieja que vive en el bosque y quien tiene como hobbie robar infantes y hacer invocaciones demoniacas en sus ratos libres. Así pues tenemos a la soledad y marginación como común denominador histórico de una figura que representa todo lo prohibido, lo pecaminoso, lo que antenta contra Dios y sus leyes. curiosamente la bruja tiene poderes benévolos y conocimientos específicos que nadie más tiene, y tal parece que esos conocimientos son también contranatura, alimentando la teoría que el conocimiento es poder... circunstancia que tiene puntos de contacto con la mentalidad que dio origen al refran muy conocido en el siglo pasado que dice "mujer que sabe latín, ni encuentra marido ni tiene buen fin".
En fin, pareciera que la bruja es la mujer que no es mujer, o no en su idea clásica; la mujer que no es mujer, que no se limita a serlo, sino algo más. la que va en contra de la naturaleza de su sexo, la que fornica, la que sacrifica vidas, decide suertes,conoce el tiempo, conoce las hierbas, conoce a los hombres, la que tiene poderes, la que no tiene varón. La bruja es la mujer que reta al hombre.
Al analizar a la bruja de antaño me es inevitable recordar a la puta de hoy. existe incluso un evento en su honor llamado "la marcha de las putas" pero ¿qué es una puta y quién se atreve a adjudicarse tal título? la puta (por lo menos la que marcha) es la mujer temida, como la bruja, por la sociedad. la mujer que va en contra de la naturaleza de su sexo (como la bruja): la que viste como deseea, la que trabaja, la que ejerce libremente su sexualidad, la que aborta, la que deja plantado al hombre, la que es lesbiana, la que va contracorriente, la que no tiene varón. La puta (como la bruja) es la mujer que reta al hombre.
culminar hablando no de cinematografía, folklore o leyendas y en su lugar abordar el basto tema de la mujer y su arquetípico misterio me lleva a releer una anterior entrada a este blog versada en una canciónde Alejandro Filio (que puede ser leído aquí) y donde abordamos una imagen tradicionalmente más amable de la mujer.

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