Siendo domingo cualquiera de mi ciudad; cuando el tiempo, de transcurir, lo hace sin prisas y hasta con pausas y el ambiente sofocante evoca, hace sentir que se está viviendo en una novela de García Márquez y se es uno de sus personajes y no uno de la novela de Dios, me viene a la mente la lucha/imposicón (depende el bando en el que se esté) mayormente extendido en nuestra cultura: la posición ante la Iglesia.
Conforme transcurre el tiempo está institución ha tomado distintas posturas, adaptándose, moviéndose, sobreviviendo (aún que para ello haya tenido que matar): de perseguida a perseguidora, de atacada a atacante, de activa a pasiva, de libertaria a opresora hasta llegar a nuestros días.
En la actualidad tenemos (los que vemos) la percepción de una entidad conservadora, amante del estado de cosas y perpetuante del "status quo"; incapaz, inflexible, reacia a los cambios y ajena y sorda a las necesidades de las masas. Sin embargo, y esta es la carta fuerte, comodín y excusa preferida de sus simpatizantes, su característica primordial es que es universal y con esto no se refieren a que pueden encontrarla en cualquier confín de la galaxia (la N.A.S.A ni siquiera ha llegado a marte) sino que a partir de su unidad existe una divergencia y pluralidad de pensamientos que solo sirven para enriquecerla y para darle gloria a Dios (aquí recordamos a Orwell que ante la misma validez e igualdad de posturas existen unas pocas que son más iguales que el resto... una cosa a gusto) y en el seno de esta pluralidad se han gestado vocaciones: vida, incluso muertes de hombres y mujeres que ante la filosófica incertidumbre de la existencia de un ser divino se desea gracias a su testimonio, creer; generar en ese preciso momento, imaginar siquiera en ese mismo instante el perfil de un ente Todopoderoso al cual postrarnos y que nos ame por sobre todas las cosas (Un saludo, un beso enorme el más grande a mi tía auxi: ejemplo vivo de esto que hoy menciono), hombres comprometidos con su diócesis, su sociedad, su prójimo. Hombres que han vivido y muerto por ideal cercano a su Dios y muchas veces ajeno a sus superiores. Uno de estos hombres fue Monseñor Romero como se le conoce a Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, sacerdote católico y arzobispo de la ciudad de San salvador que denunciaba públicamente los abusos de las autoridades de su país y la persecusión de feligreses y prelados en su nación, asesinado por cobarde arma de fuego en el momento más idílico, más exacto y quizá romántico en el que puede morir aquel enamorado de su fe seguidor de su Dios.
A continuación un texto extraído de "Espejos" de Eduardo Galeano:
En la primavera de 1979, el Arzobispo de El Salvador, Oscar Romero viajó al Vaticano. Pidió, rogó, mendigó una audiencia con el Papa Juan Pablo II, pero en vano. Por fin, poniéndose en la fila de los fieles que esperaban la bendición, Romero sorprendió a Su Santidad para robarle pocos minutos. Intentó entregarle un voluminoso informe, fotos, testimonios, pero el Papa no lo aceptó. 'No tengo tiempo para leer tanta cosa' le respondió. Romero balbuceó que miles de salvadoreños habían sido torturados y asesinados por el poder militar. Que ayer no más, el ejército había acribillado a 25 ante las puertas de la catedral. El Santo Padre lo paró en seco: 'No exagere, señor arzobispo!' Y luego exigió, mandó, ordenó: 'Ustedes deben entenderse con el gobierno! Un buen cristiano no crea problemas a la autoridad! La Iglesia quiere paz y armonía.' Diez meses después el arzobispo Romero cayó fulminado en una parroquia de El Salvador. Las balas lo alzaron en plena misa, cuando estaba alzando la hostia (el Papa desde El Vaticano condenó el asesinato). Juan Pablo II, no hace mucho, fue declarado beato.
Hoy el asesino está identificado, Juan Pablo II es santo, Monseñor Romero sigue muerto, la justicia duerme, yo escribo, tú lees y el mundo , como siempre (para bien o para mal) sigue su curso.
En memoria del sacerdote mexicano Roberto Valdéz, torturado y asesinado en la sierra de Nácori Chico, Sonora en 1990 (aprox.).

3 comentarios:
¡Que lamentable!
He aprendido algo más con tu escrito, y es así por la crueldad de la historia.
¿La imagen que presentas es del momento que describiste?
Fue muy duro con los sacerdotes de la teología de la Liberación, se pasó un poco. Para mi por ello algo lamentable, pero el balance parece que fue positivo. Pecador al fin, como todos.
Lo ignoro, es una audiencia, ciertamente, pero quiza cuando se le apersonó porque por vías oficiales no se la concedían, suena bastante posible porque monseñor carga con documentación bajo el brazo y según su testimonio cuando se entrevistó con el papa para que le concediera audiencia fue así: extra oficial, interceptando al sumo pontífice.
Saludos prima, un abrazo enorme y un beso aún más grande a Regina
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